sábado, junio 25, 2005
lunes, junio 06, 2005
Siempre arica hasta morir!!
este es mi primer blog, y para inaugurarlo, quiero escribir cosas de mi ciudad...Arica... la llaman la ciudad de la "Eterna primavera"..
7 de junio de 1880, el asalto
Dada la situación Lagos dispuso el ataque con un amago simulado sobre los fuertes del norte. Estos fueron reforzados con la división de Alfonso Ugarte, para el verdadero ataque deslizó cautelosamente las tropas en la noche dejando los vivac encendidos en los cerros de Chuño , hasta llegar a un kilómetro y medio a la retaguardia de los fuertes Del Este y Ciudadela.
Se produjo una disputa entre el Buin y el Tercero de Línea por no quedar de reserva, se decidió con una moneda y fué el Buin que perdió y tuvo que quedar a la reserva mientras el Cuarto de Línea le tocó asaltar el Fuerte del Este, mientras que al Tercero de Línea le tocó el Ciudadela. Al amanecer del 7 de junio comenzó el asalto.
Al tomar los chilenos el Ciudadela los defensores hicieron explotar el polvorín, lo que junto con matar a muchos enfureció a los asaltantes que sobrevivieron, estos pasaron a cuchillo a cuanto enemigo encontraron. El Fuerte del Este también fué tomado con muchas bajas, defendiendo su puesto murió allí el coronel peruano Inclán.
Enterado del engaño, Bolognesi envió los 600 hombres de la división Ugarte a ayudar a la defensa del Fuerte Ciudadela, pero fueron cortados y desbandados por las tropas de asalto. Solo quedaba el Morro como última línea de defensa peruana. La órden dada por Lagos era esperar en Morro Gordo para reunir a los dos cuerpos más la reserva del Buin para hacer un asalto ordenado. Sin embargo, alguien que nunca fué identificado, gritó "¡Al Morro, muchachos!" y desobedeciendo la orden se lanzaron las fuerzas que allí habían llegado a la carrera, entre el campo minado. En este ataque espontáneo cayó muerto el comandante San Martín, quien fue reemplazado por Solo de Zaldivar, pero en la práctica "todo comando había desaparecido" (Encina) y la tropa subió en el mayor desorden arrollando y pasando a bayoneta a cuanto enemigo se les atravesaba. Así murieron prácticamente linchados Bolognesi junto con todo su estado mayor, solo Sáez Peña alcanzó a ser salvado por el capitán Ricardo Silva Arriagada del furor de las tropas.
Cuenta la historiografía peruana que el coronel Alfonso Ugarte en lugar de entregarse se lanzó al vacío desde el Morro (130 metros) montado en su caballo, el hecho es que jamás se encontró su cadaver pese a la recompensa de mil pesos ofrecida por su acaudalada familia. En total, los asaltantes alcanzaron a arrojar 300 cadaveres al vació entes de que sus propios oficiales pudiesen dominarlos. Hubo varias otras muestras de brutalidad de la tropa, exacerbada por el efecto de las minas terrestres en la defensa del Morro, mataron prisioneros en las puertas de la iglesia y saquearon la ciudad.


